Advertencia: no soy un ejemplo a seguir si quieres perder peso rápidamente. Me gusta ir sin prisas y con pausas.

sábado, 30 de enero de 2016

La sensación de después de hacer ejercicio

Hola,

Hoy quería hablaros de la sensación, el subidón o como queráis llamarlo, de hacer ejercicio.

Ya sabéis que no me gusta ir al gimnasio por varios motivos, el más importante es porque no me gusta estar dentro del gimnasio, otro edificio más, otra vez encerrada en un sitio. Ese aire enviciado, el olor, las corrientes de aire y los cambios de temperatura cuando vas de la sala al vestuario y la música infernal (para mí lo es).

Hace muchos años, preocupada porque no bajaba de los 59-60 kg (si me hubieran dicho que llegaría a pasar de los 72, me muero directamente), estuve hablando con mi compañera de educación física de que ya no caminaba tanto como en la carrera, que el gimnasio no me había gustado, etc. Y ella me dijo muy claro: "Pilar, tú eres una persona que necesita hacer ejercicio al aire libre". Nos conocíamos bien, muchas veces hablábamos de las excursiones que habíamos hecho cada una, de sitios donde ella iba a escalar con su pareja, de los paseos en bici por el pueblo, de que ella era cinturón negro de yudo y yo estaba haciendo mis primeros pasos de wushu. Recuerdo que le di algunas clases de taichí, así como a varios compañeros más del instituto.

Necesito hacer ejercicio, sí, pero al aire libre.

Hoy me he acordado de una cosa que siempre pensaba cuando iba de excursión por Montserrat, el Montseny o cualquier punto del Pirineo: "si esto lo hiciera más a menudo, estaría en forma y sería más feliz". Me sentía fuerte, sana, notaba como el aire puro se metía en mis pulmones y los músculos de mis piernas se endurecían a cada paso. Me unía con la naturaleza, respiraba, escuchaba, observaba todo a mi alrededor. Explicaba a los demás algunas cosillas de geología y alguno de mis amigos decía: "los geologos veis más cosas que los demás en la montaña". Miraba las plantas, los árboles, los insectos, las piedras, sobretodo las piedras.

¡Cuánto echo de menos esos momentos!

Y ahora aquí estoy, atrapada en este cuerpo que se va haciendo mayor, que me pesa cada día más, que en ocasiones está agotado y siente dolor en los pies. Tengo que ir al médico porque desde que he vuelto a andar más, me molesta mucho un espolón (creo que es eso lo que tengo, tiene toda la pinta).

Cada día me arrepiento de haber engordado tanto, pero eso no es suficiente para que reaccione.

Por cierto, esa sensación de después de hacer ejercicio placentero es de paz, alegría y felicidad.

Este verano intentaré volver a la montaña, como el verano pasado. Quiero que no me duelan los pies para poder andar a gusto, respirar, escuchar y observar todo a mi alrededor.

La mayoría de los que me leéis sois más jóvenes que yo, haced ejercicio, el que os guste: bailar, correr, andar. No os descuidéis demasiado, no nos podemos anquilosar. Menos tele, menos coche y más salir a tomar el fresco.

Buenas noches, bona nit!

6 comentarios:

  1. Pili me encanta leer como te sentías genial sólo caminando.

    No esperes a verano, te animo a que en cuanto empieze el tiempo bueno salgas al monte, a los senderos...

    Un besazo

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  2. Lo intentaré, el problema es que mi marido trabaja muchos fines de semana y se lleva el coche. Pero siempre puedo subir a Montjuïch o Collserola (en bus o tren y funicular) con los niños, lo malo es que les aburre andar por andar.

    Besos y hasta pronto

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  3. Lo cierto es que yo soy muy andarín, hasta cuando estaba todavía más gordo que ahora nunca abandoné las caminatas, creo que eso es lo único que me ha salvado un poco. Te entiendo perfectamente. Yo hasta hace dos años he practicado bastante senderismo, senderismo de perfil bajo, ojo, pero sí que es verdad lo bien que te hace sentir. Como tú, espero que este 2016 me sirva para retomar esas escapadas.

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    1. Ojalá podamos salir muchas veces al campo, a la montaña o donde nos apetezca. No hace falta llegar a los picos más altos, lo bonito es el camino ¿verdad? Y si es en buena compañía, mejor.
      ¡¡Hasta pronto!!

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  4. Veo que en eso somos iguales. A mí caminar en un entorno natural me da paz. Es increíble respirar aire puro, escuchar el viento mecer las ramas de los árboles; oír el trino de los pájaros…
    Hazle caso a Ali y ve, aunque sea en funicular, aunque dejes un día a los niños en casa de sus abuelos… Disfruta de un tiempo para ti, en la naturaleza. A veces necesitamos oxigenarnos, abraza un árbol y vuelve a tomar las riendas de tu vida.
    Un beso grandote.

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    1. Os haré un poquito de caso a Ali y a ti.

      A Monjuïc siempre puedo subir a cualquiera de mis zonas preferidas, es bastante urbanita pero hay muchos parquecitos con tierra y árboles. Siempre digo que tengo que subir más. Para los que no sois de aquí, Montjuïc es un pequeño monte al lado del mar, se puede acceder desde la plaza España o desde multitud de calles que suben por la ladera. Es donde está el estadio olímpico, la fundación Miró, el MNAC (museo de arte Catalán), el museo del deporte, el etnológico, el arqueológico, el castillo de Monyjuïc y muchos rincones de paz lejos de los turistas.

      Cuando haga más calor subiremos a la otra montaña de Barcelona, Collserola. Ahí sí que hay zona boscosa y unas buenas subidas y bajadas. Y en verano al Pirineo.

      Muchos besos Curvi, te leo.

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